El Velo de Isis #4

Tove Jansson

La Dra. Alisia Grace Chase (Profesora de Historia del Arte en la State University de Nueva York) ha elaborado un valioso texto titulado: Tove Jansson: “Vivir en paz; plantar patatas y soñar.” (Helsinki, 09-08-1914 – 27-06-2001), invita a reflexionar en este segundo volumen de Mumin: La colección completa de los comics de Tove Jansson. Consta de cuatro capítulos (continuación de otros cuatro anteriores): 5. Las aventuras hivernales de Mumin. 6. La niñera de Mamá Mumin. 7. Mumin se hace una casa. 8. Mumin comienza una nueva vida.

Se nos presentan los cuatro personajes: 1. Mumin: imprevisible, caprichoso y susceptible como cualquier adolescente de su edad. Siempre se maravilla por los pequeños placeres y no tiene miedo en aventurarse donde los menos intrépidos nunca se atreverían a hacerlo. Para Mumin, la palabra NO es la más difícil de pronunciar, y desde hace un tiempo se ha propuesto ser más duro. 2. Mamá Mumin: su carácter es una combinación poco frecuente de gran inteligencia y fuerte sentido moral. Con su fondo noble y abierto, sabe perfectamente como es, de importante, aprender de los errores, un principio que en todo momento aplica a la familia. Sin querer imponerse nunca, inevitablemente, siempre gana la batalla, a pesar de que quizá otras personas esta forma de pensar les cueste un poco de entender. 3. Señorita Snork: La entrañable y nada vanidosa novia de Mumin normalmente se deja llevar por sus sueños románticos, a pesar que, sólo cuando ella le permite, Mumin intente hacerla tocar de pies al suelo. La señorita Snork no tiene ningún escrúpulo a la hora de valerse de sus encantos femeninos, sus sensuales curvas y su astucia para conseguir sus propósitos. Aun así, existen inseguridades. 4. Papá Mumin: la lealtad que Papá Mumin siente por su familia es indudable; todo y con eso, a veces puede llegar a comportarse de manera irresponsable, hasta egoísta, sobre todo cuando se deja llevar por amistades dudosas y un buen whisky. O sencillamente cuando le viene de gusto. Soñador incurable y narrador de historias, a Papá Mumin le gusta mirarse a sí mismo como un gran aventurero.

En su libro semiautobiográfico La hija del escultor (Bildhuggarens Dotter), Tove Jansson describe el ambiente en que creció de pequeña. Y, en muchos aspectos, se asemeja al entorno que habitan los fascinantes personajes de los cómics sobre los Mumin: una casa mágica y destartalada donde vive una familia afectuosa, un gran número de amigos, y una variedad de invitados voraces; todo un conjunto situado en medio de un valle verdísimo a tocar del mar. Después de su nacimiento, el agosto de 1914, en Helsinki, la familia comenzó a pasar los veranos en la cosa; primero a la extensa finca de los abuelos, al archipiélago de Estocolmo, y más tarde a la pequeña casa de campo que los padres tenían cerca de la ciudad de Porvoo, a las islas Pellinge del golfo de Finlandia. Posiblemente, los tiernos recuerdos de aquella época constituyen el tema más recuente y sugestivo de sobra. Tanto si se trataba de recoger conchas nacaradas en la playa para después decorar parturientas de flores, o bien rescatar tesoros enterrados de las olas, o de untar con margarina guijarros de río para hacerlos aun más relucientes, estos efímeros placeres de la naturaleza, así como la compañía de sus seres queridos, proporcionaron a Jansson una primeriza fuente de inspiración. El hecho de tener unos padres artistas y de carácter liberal también contribuyó a despertar el talento innato de Jansson, y a fomentar su proverbial tolerancia por cualquier manifestación idiosincrásica. En tanto que primogénita de un escultor, Viktor Jansson, y de una artista gráfica e ilustradora, Signe Hammarsten-Jansson, Tove se crió en un hogar de lo más creativo que muy a menudo era excéntrico y bullicioso. Una mascota de la familia, un mono de nombre Poppolino -según dicen le encantaba vestir jerséis de rombos-, y una niñera que leía Platón eran tan solo dos miembros convencionales de esta extensa familia Jansson; y es probable que estas pecuiares, pero queridas figuras, se convirtieran en los modelos de los numerosos soñadores, filósofos, i diletantes que pueblan su mundo de ficción. En el Valle de los Mumin, los puntos de vista peculiares de cada uno son igualmente respetados.

Estas criaturas, caprichosamente dibujadas, son cómicas con su humanidad, y la predilección de Jansson por la vida bohemia -muy rica en emociones y sentimientos, por bien que a menudo pobre en cuanto a recursos materiales- queda probablemente reflectado en la sensual frivolidad de los Mumin. Con las nuevas aventuras del segundo volumen de sus tiras cómicas, Tove Jansson nos muestra la bondad de vivir la vida a nuestra manera: cuestionando tradiciones antiguas y creando de nuevas; revelándose contra comportamientos obsesivos, como el señor Dinámico con el deporte y la señora Fillyjonk con la limpieza doméstica. Personajes como la enamoradiza Mymla, la oruga niñera Mabel o la conciliadora Mamá Mumin enseñan la importancia de gozar de cada instante y de buscar siempre el amor, la felicidad y la libertad: una máxima a la cual, según dicen, Jansson se mantuvo fiel la mayor parte de su vida. A los quince años, Tove Jansson publicó sus primeras ilustraciones y caricaturas a la revista satírica finlandesa de lengua sueca e ideas progresistas Garm, y poco después se fue a estudiar a la escuela universitaria de Bellas Artes Konstfack de Estocolmo. A los diecinueve años prosiguió con sus estudios a la escuela de dibujo de la Helsinki Art Society, a la Galería Nacional de Finlándia, mientras viajaba por todo el continente y exhibía sus obras, tanto fuera como en su país.

El año 1938, Jansson también estudió en París, a la École d’Adrien Holy i a la Ecole des Beux Arts; en aquella misma época ya era considerada una de las jóvenes artistas finlandesas con más talento. Después de algunas estancias en el extranjero , y quizás decepcionada por la vanidad la vacuidad del arte moderno, Tove Jansson se instaló en Finlandia para siempre. Fueron las páginas de la revista Garm, el año 1940, donde Jansson introdujo por primera vez su personaje Mumin, y lo hizo convirtiéndolo en algo como de figura emblemática entre sus ilustraciones. El 1945, el resto de miembros de la encantadora familia Mumin desaparecieron en el primer libro de literatura infantil que escribía Tove Janson Småtrollen och den Stora Översvämningen (Los pequeños trola y la gran inundación). Pero sería el tercer volumen de la serie, Trollkarlens Hatt (El sombrero del mago), el que lograría un mayor número de lectores y la consagraría para siempre como una de las autoras más queridas por los niños. A principios de los años cincuenta, la Associated Press, en Inglaterra, contactó con Jansson para proponerle que transformara las adorables aventuras de sus mágicos Mumins en un libro de cómics para adultos. Teniendo en cuenta que anteriormente ya había dibujado una exitosa serie de tiras cómicas titulada Mumintrollet och jordanes underlång (Los Mumin y la fin del mundo), para el diario finlandés de lengua sueca Ny Tid, Jansson aceptó inmediatamente la propuesta. El 1953, el London Evening News comenzó a publicar diariamente una tira de los Mumin, y pronto estos cómics aparecieron en más de cuarenta periódicos de alrededor del mundo.

Jansson dibujó las tiras durante cinco años, hasta que se dio cuenta que este alborotado ritmo diario, y el hecho de ser creativa por encargo, no encajaba con su actitud más bien diletante y caprichosa delante de la vida. Actitud que queda reflejada en el consejo que Myble, uno de los alter ego de ficción de la autora, da a aquellos que suelen inquietarse y angustiarse: “sentados sobre un puente y contemplad el agua como pasa; o merodead en un pantanocon vuestras botas de agua rojas. O bien quedaos en casa, bien acurrucados, y escuchad el martilleo de la lluvia sobre el tejado. Es muy fácil divertirse.” Además de escribir diez novelas infantiles, que han sido traducidas en 34 idiomas, tres libros de ilustración de temática variada, y las tiras cómicas recogidas en estos volúmenes, Jansson también fue apasionadamente prolífica con las otras actividades artísticas que cultivó: escribió diversas novelas poéticas, y a menudo agridulces, para adultos, y pintó unos simpáticos y vívidos murales para instituciones públicas, como el hospital infantil Aurora de Helsinki. Naturalmente, una vida como la suya, dedicada completamente al cultivo de la creatividad y la imaginación, no podía pasar desapercibida, y Jansson recibió numerosos premios importantes por su trabajo. Entre ellos, la medalla Nils Holgersson el año 1953, la valiosa medalla de oro del Premio Hans Christian Andersen el 1966, el premio de la Academia Sueca el 1972, la medalla de Pro Finlandia el 1976 y, en múltiples casos, el Premio Literario del Estado Finlandés. El año 1995, seis años antes de su muerte, la octogenaria Jansson fue premiada con el título honorario de profesora de la Universidad Abo Akademi, un reconocimiento de lo más adecuado para una mujer vital que enseñó al mundo algunas de las lecciones más fundamentales de la vida: flotar por las nubes, calzar botas rojas y siempre, siempre, vivir en paz.

Música de fondo durante el programa: Lars Gullin – Vintage 50’s Swedish Jazz (1949-1961) (temas del 1 al 16).

Canciones por orden de aparición: 

Don Byas – Cement Mixer (1947)
James Moody Quintet – Recto (1949)
Sahib Shihab – Conversations II (1964)
Harry Arnold & Quincy Jones – Room 308