ERA OBSCURA

Por Stahlfabrik.

Eran años de transgresión, de rizar el rizo rizado previamente por los excesos del glam, la provocación del punk y la introspección del post-punk. Los primeros años 80 amanecieron con una banda sonora que cambiaría para siempre la faz del cenáculo subterráneo, limpiando el suelo de lentejuelas e imperdibles para inundarlo de sombras sonoras atadas a oscuros personajes de ácronos atavíos cuyas mixturas sónicas llevaban implícito el mensaje de descomponer lo establecido en mil pedazos sin que nadie se diera cuenta.

Decía Beate Bartel de Mania D. y Liaisons Dangereuses que sus influencias eran tan amplias que no cabrían en el rato de entrevista que le concedieron en el Circa en 1980. Y es que Der Plan, D.A.F., Malaria o los ya mencionados proyectos de la Bartel fueron en realidad los herederos de aquel Krautrock que reinó a golpe de sintetizador en la década precedente. En 1981 cohabitaban artistas del rock alemán con proyectos sonoros del pop electrónico underground en numerosos festivales teutones, padres e hijos codo con codo en una misma realidad que terminó germinando en los más sorprendentes trabajos de Conrad Schnitzler o en las exploraciones sonoras más intensas de Einsturzende Neubauten.

Era la Era Obscura, un periodo que ensombreció luminosamente los cerebros que se conectaban a la recién estrenada “New Wave” pero que no se conformaban con lo que les suministraban desde los mass media del momento, porque había otra onda que sólo se compartía a media voz en pequeños círculos de mentes ávidas de cosas nuevas que hicieran estallar no sólo las cosas viejas sino también lo establecido como “moderno” y “transgresor” que quizás no lo era tanto.

Quien estuvo en el “Tempodrom” de Berlín en 1981 no quería saber nada de las FM alienantes; mejor disfrutar del “Die Geniale Dilletanten” y llevarse un recuerdo imborrable de la naciente “Neue Deutsche Welle’” Algunos aseguran que el “No Wave” se gestó en esos gloriosos momentos, pero fue en parte un juego de palabras satírico, rechazando los elementos comerciales del entonces popular género New Wave, y también una declaración de la naturaleza experimental de la música: la música de la No Wave no pertenecía a ningún estilo o género fijo.

Algo parecido ocurría unos meses antes, en diciembre de 1980, en el Instituto de Artes Contemporáneas de Londres, con el inolvidable concierto que se marcaron unos sujetos que se hacían llamar como el antiguo Café de Zurich que vio nacer el Dadá. Aquel Voltairiano Cabaret sonoro de Richard H. Kirk y los suyos hacían saltar por los aires los cánones de las nuevas tendencias prefabricadas con su propuesta de música curva. En Lille, Francia, los hermanos Philippe y Hervé Lomprez hacían lo propio mientras desataban ríos de tinta en las revistas especializadas para intentar definir o etiquetar su oscuro after punk sintetizado, por llamarlo de algún modo.

 

Atrás quedan aquellas frías noches de sonido pre- MIDI, de soledad y desapego, de largas escuchas de Klinik, Kas Product, Death in June, S.P.K., Dead Can Dance… Varias décadas han pasado cuando aquel ambiente plomizo de una Plaça de la Virreina barcelonesa era tiznado de sonidos atemporales de Virgin Prunes o la salmodia de Lydia Lunch que salían del walkman de un adolescente que regresaba con las manos dentro de los bolsillos de su chupa de cuero repleta de chapas de Joy Division, Neu!, Devo o Psychic TV bajo una tenue llovizna al rincón que tenía asignado en su morada, presidido por un radiocassette cuya sintonía estaba fijada en el 91.8 de la FM de Ràdio P.I.C.A.

Ahora, casi cuatro décadas más tarde, nuevas propuestas vuelven a hacer brillar la oscuridad y nombres como Lebanon Hanover, Boy Harsher, Kaelan Mikla, Línea Áspera o The Agnes Circle vienen a unir esfuerzos con aquellos Xeno & Oaklander, Martial Canterel, Sleep Museum, Maska genetik, Haus Arafna, November Novelet y todo el elenco de sellos que como Galakthorro o Wierd poblaron el universo inquietante del dark wave, del minimal wave, del post-industrial que surgió entre las dos primeras décadas del nuevo milenio.

Ésta es la Era Obscura que podemos revivir en TeslaFM, la era más atemporal del sonido.

La escena más underground de los 80s, y su evolución actual, contenida en un bloque de 1 hora, con synthwave, darkwave, noise, industrial, new wave, postpunk, no wave…

NÉBOA ESCURA

Selector gallega, lleva más de una década recorriendo la escena underground de BCN. Los sintetizadores son el núcleo de sus selecciones y sus gustos se mueven entre el minimal wave, dark wave y la cold wave

Selección musical bloques 1, 2, 3, 4:, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20,  Shak Benavides.

Selección musical bloques 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11 y 12: Stahlfabrik.

Selección musical bloques 21, 22, 23, 24 y 25: Néboa escura.